Tomo nota

Una joya siciliana tallada en piedra dorada, con plazas pintorescas, balcones espectaculares y ardientes puestas de sol. Descubre esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y déjate conquistar por su elegancia atemporal.

Noto, Capital del Barroco

Noto es mucho más que una ciudad: es una obra de arte al aire libre, un himno al Barroco siciliano. Situada a poca distancia del mar, en el corazón del Valle de Noto, esta fascinante ciudad está reconocida como una de las maravillas arquitectónicas más extraordinarias del mundo. No es casualidad que sea Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Completamente reconstruida tras el devastador terremoto de 1693, Noto es el resultado de una visión urbanística vanguardista para la época. Los arquitectos Gagliardi, Sinatra, Labisi y Mazza, guiados por el erudito Landolina, imaginaron una ciudad ideal: ordenada como un tablero de ajedrez, escénica como un teatro, elegante como una ópera barroca. La ciudad se construyó en la ladera de una colina, con plazas amplias y aireadas, calles paralelas y perspectivas teatrales impresionantes.

El Corso Vittorio Emanuele II es la columna vertebral de Noto, una avenida monumental que comienza en la majestuosa Porta Reale, un arco de triunfo erigido en honor de Fernando II. Poco después está la Piazza dell’Immacolata con la pintoresca Iglesia del mismo nombre, conectadas por una imponente escalinata. En el lado opuesto se alza la fachada del Convento de San Salvatore, con su torre dominando la vista.

El corazón palpitante de Noto es la Plaza del Municipio, considerada por muchos la plaza más bella de Sicilia. La domina la espléndida Catedral de San Nicolò, con su amplia escalinata, columnas en dos niveles y dos campanarios que enmarcan el cielo. Enfrente se alza el elegante Palacio Ducezio, sede del Ayuntamiento, con su pórtico curvo que abraza la plaza. A su lado, el Palacio Episcopal y el Palacio Landolina completan el cuadro de la nobleza urbana.

Un poco más allá, en Via Nicolaci, se alza el emblemático Palazzo Nicolaci di Villadorata, famoso por sus balcones barrocos, sostenidos por ménsulas esculpidas con figuras grotescas y animales fantásticos. Es una de las vistas más fotografiadas de Noto. La calle acoge también laInfiorata di Noto, cada mes de mayo: una alfombra de flores artísticas que transforma la calle en una galería de arte viviente.

La Plaza XVI Maggio es otra joya, que alberga el Teatro Municipal y la Iglesia de San Domenico, una de las obras más armoniosas de Gagliardi, con una fachada convexa que parece abrazar al visitante. Tampoco hay que perderse Via Ducezio y Via Cavour, con palacios e iglesias que cuentan la historia y el estilo de la nobleza siciliana.

Para quienes quieran profundizar en los orígenes de la ciudad, merece la pena ir a Noto Antica, unos kilómetros hacia el interior. Aquí, entre ruinas y restos de castillos, podrás respirar el alma original de la ciudad, antaño un floreciente centro medieval.

Noto es una invitación a soñar, un viaje en el tiempo entre la piedra dorada y las ardientes puestas de sol. Descubre nuestras villas en los alrededores y experimenta la emoción única de alojarte en el corazón del barroco siciliano.